viernes, enero 27, 2006

A Marbel...

Desde un tiempo para acá, me ha dado por comparar la vida con cualquier planta, en especial sus flores: Nacemos, algunos libres, otros encerrados en una caja de cristal que los proteje aunque los aisla; nos abrimos ante la luz (al menos la mayoria), y maduramos, algunos muy rápido, otros demasiado lento; mientras logramos disfrutar de la cálidez del sol, de la brisa tibia que el trópico nos ofrece, del rocío que nos inunda cada mañana, y de las ganas de seguir creciendo aunque eso amenace siempre con marchitarnos y llegar a nuestro fin... fin que no es mas que un límite, de esos al que ser humano está demasiado acostumbrado y gracias a ellos es que reacciona y se dedica a ese tiempo que le queda.

Estan los que se hacen fuertes bajo tempestades, cuando otros deciden que es demasiado complicado sostenerse para sobrevivir. Mientras unos quedamos, otros son arrancados, por manos que aun desconocemos, y no sabemos que pasa después de esto. Y aunque todos nos alimentemos de la misma agua, de la misma tierra, y de la misma luz... todos somos increiblemente distintos, y ninguno tiene la misma forma de razonar, ni las mismas ideas... incluso, los demas ni si quiera son capaces de verlas si no se las mostramos directamente (y algunos, aunque se las mostremos, tampoco las ven).

Los que quedamos atados a este jardín siempre recordaremos a los que se fueron... esperando que los que se fueron nos recuerden también, al menos en lo mas profundo de su ser. Y mientras tanto, nos toca vivir por nosotros y por ellos, para que cuando nos encontremos tengamos algo interesante que contar.

A seguir viviendo, y sonriendo... por nosotros y por ti.

1 comentario:

Grecia Augusta dijo...

Seguir viviendo, por nosotros y por tí... ¡Te extrañamos pequeña flor!