Su alma estaba separada de su cuerpo, pero aun vivia; aunque estuviera muriendo por amor. Un aura gelida le rodeaba, que ni el fuego mas intenso podria romper. Abstraida del mundo, sentada en el sillon mas apartado, concentrada en ningun lugar... experimentando sentimientos sin saberlo -ni quererlo. Él, con su sonrisa de siempre, su honestidad que se reflejaba en su aspecto angelical, ansioso siempre de ayudar, de sentir, de reir, de vivir; el polo opuesto de ella, la miraba incesantemente. Incapaz de advertir aquello, ella se hundia en el sillon, aplastada por la magnitud de sus penas.
El corto trecho que los separaba desaparecio cuando él camino hasta ella y por fin pudo apreciar la tersura de su piel. La encontro perdida en un mar de locura, con los ojos llorozos, encendidos de ira que gritaban ¡Basta! sin ninguna explicacion. Sin decir una palabra, tomo sus cosas y se marcho sin saber, si quiera hacia a donde iba, ahuyentando a las personas a su paso, tropezando con cada pedazo suyo; mientras el quedo anonadado, observando el vacio que antes ocupaba ella, el aire siguia impregnado de su aroma, de su confusion. Su sonrisa habitual, se fue apagando para dar paso a una mirada de compasion dedicada a la mujer que jamas conocio.
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